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La Apitoxina o el veneno de las abejas

 

Con el criterio de ubicar a los productos de la colmena por orden alfabético, se entra en el urticante tema de la apitoxina; la cual podrá ser denominada indistintamente y a los fines didácticos como veneno de abejas.No hace falta explicar que el aguijón y el veneno de la abeja constituyen una defensa de esa unidad funcional que es la colmena; y que son altamente eficientes para esa función. El aguijón –por su especial estructura nerviosa- sigue en movimiento tras ser desprendido a posteriori de la picadura, y se puede ver a la bolsa de veneno latiendo y bombeando el mismo hacia la víctima. A su vez, la punta de este aguijón cuenta con dos estructuras independientes que se deslizan paralelas. Estas estructuras tienen una punta semejante a los anzuelos para pesca. Por ello, un aguijón clavado, deslizará una estructura hasta el tope, luego la otra y así sucesivamente, con lo que en cada paso penetra más, y la bolsa de veneno continúa bombeando el mismo. Lo más práctico en este caso –para la víctima- es retirar el aguijón con el borde de la uña, cuidando de no exprimir la bolsa de veneno.
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El efecto tóxico inmediato que puede sobrevenir –de acuerdo a la cantidad de picaduras- es la bajada de la presión arterial, entrar en shock y posterior muerte; siempre hablando de ausencia de tratamiento. Si la sensibilidad de la persona supera esta etapa, la mellitina presente en el veneno de abejas destruye los glóbulos rojos y el efecto anticoagulante puede causar una hemorragia vascular diseminada, a más de que se “tapan” los riñones por la destrucción de glóbulos rojos.
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El caso al alérgico al veneno de abejas es totalmente distinto, ya que la reacción es desproporcionada al impulso (cantidad de picaduras), y aquí se impone el tratamiento médico urgente, pudiendo salvar la vida una inyección de algún corticoide, como el decadrón. Por lógica, el alérgico debería abstenerse de trabajar con abejas, y de consumir productos de la colmena, los que vimos que en mayo o menor medida están contaminados con veneno.
La compleja constitución química del veneno produce en el organismo varias reacciones por las substancias que penetran, y a la vez por las que son liberadas en forma normal y por cuestión de funcionamiento. Por ejemplo, la histamina, responsable de los procesos de inflamación y alergia. Ella produce la clásica tetrada de dolor, calor, rubor y tumefacción. También se libera la bradiquinina, responsable del dolor, y el ácido araquidónico, que colabora en los procesos anteriores. Resumiendo, la picadura de abejas produce inflamación, dolor, estimulación del sistema inmunitario y puede producir reacciones de hipersensibilidad (alergia).
La estimulación del sistema inmunitario, se creía que era mediante el cortisol plasmático (corticoide natural producido por las glándulas suprarrenales) que aumentaba su nivel circulante ante las picaduras. Hoy se sabe que el proceso es bastante más amplio; aunque sin descartar este mecanismo lógico. El ciclo del cortisol en sangre es complejo, pero ha sido sumamente estudiado. Al mismo se lo denomina ciclo circadiano del cortisol y tiene mucho que ver con nuestro funcionamiento. Se sabe que los niveles de cortisol son mayores a las 8 de la mañana (preparados para enfrentar el día), luego va disminuyendo para llegar al mínimo a las dos de la madrugada (hora que se dan la mayor cantidad de nacimientos y de infartos).
Se mencionó que el veneno de abejas tienen una composición química compleja y a la vez, no del todo conocida. En ella intervienen carbohidratos (azúcares), lípidos (grasas), aminoácidos, péptidos, proteínas y enzimas, a más de minerales. Se han identificado diversos componentes tales como, enzimas: Fosfolipasa A2 y B, Hialuronidasa, Fosfomonoesterasa ácida, a-D-glucosidasa, lisofosfolipasa, etc. Siendo –por ejemplo- la hialuronidasa la enzima que “abre” los tejidos, permitiendo al veneno penetrar más.
Las Fosfolipasa (A2 y B) por su acción tienen un interesante futuro en la participación de la lucha contra el cáncer. Cosa que se encuentra en investigación en algunos países en la actualidad. Ambas enzimas tienen por función destruir los fosfolípidos de la membrana celular. Cuando la membrana de la célula es destruida, ésta defiende de esta acción. La célula cancerosa (o anormal) no tienen estas defensas, por lo cual el veneno de abejas podría destruir selectivamente las células cancerosas sin afectar para nada a las normales. Esto es lo que se espera del medicamento ideal, hasta ahora no conseguido. Falta hacer viable la llegada de estas enzimas a la zona afectada, ya que la sangre las destruye rápidamente.
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